Tomo mi derecho de ser Silvia Yaakunah honrando mi origen

Tomo mi derecho de ser Silvia Yaakunah honrando mi origen

Hoy Tomo mi derecho de ser Silvia Yaakunah, con una carta a mis ancestros.

Queridos papá y mamá, gracias por mi vida, gracias por defenderla y protegerla en esos momentos difíciles para ustedes.

Gracias por recibirme y amarme con ternura y amor incondicional.

Siento en mis ojos la fuerza de su mirada que me dice que estoy en la vida para conquistarla y, eso significa que tengo la fuerza, la sabiduría y el amor que me viene de ustedes y de los que están detrás de ustedes, todos mis amados abuelos, cada uno con su historia, sus vidas y sus destinos que fortalecen mi historia, mi vida y mi destino desde siempre.

Desde que decidieron que yo llagara a la vida a pesar de que no eran las condiciones ideales, supieron adaptarse a sus circunstancias para que yo llegara en un marco seguro para ustedes y para mí. Ahora lo sé, ahora lo siento.

Decidieron nombrarme Silvia del Carmen y el nombre que me dieron está lleno de fuerza, me he identificado más con Silvia en mi vida cotidiana, que con Silvia del Carmen, sin embargo, lo uso en mi correo electrónico principal.

Mis apellidos tienen su propia fuerza. Ser Brambila me ha mantenido unida a mi origen europeo italiano por un lado y, norteño de Baja California Norte por el otro, con hermosas vivencias que tuve en mi infancia con mis abuelos, con su recibimiento tan espectacular para mi cuando era una niña de 7 años.

Sentí los reflectores en mi persona y me sentí muy orgullosa de ser yo, de ser su nieta, de ser Brambila.

Era excitante ir a los barcos de pesca deportiva que tenía mi abuelo y navegar por la bahía de Ensenada que años después sería el lugar en donde iría a dejar las cenizas de mi querido padre.

Llevo en mi corazón todos esos recuerdos de mi infancia llenos de amor y aceptación.

Por el otro lado, mi apellido López me relaciona con las imágenes que mi abuela sembró en mí ya que no conocí al abuelo, imágenes llenas de abundancia, prosperidad, aire libre, campo, largas cabalgatas en las enormes extensiones del Rancho del abuelo, vestidos hermosos, carretas de comida, ayudantes en la gran cocina y en todas las actividades de la hacienda.

Así mismo está implícito el apellido de mi abuela que yo no llevo, pero mi madre sí, Chanona, que me conecta nuevamente con Europa, con Francia, con la descripción de ese tatarabuelo mío y abuelo de mi abuelita y, que ella recordaba con sus medias de ceda y su peluca exótica como se usaba en Francia.

También con el trabajo con pasión que hizo mi abuela como una de las primeras costureras-modistas de alta costura de vestidos de novia, el dinero que fluyó para mi abuela y que dio tanta prosperidad a las familias de sus empleadas.

¡Cuánta historia! Todo eso corre en mi sangre y está para darme fuerza de vida. Yo no heredé nada material.

En mi sangre siempre correrá toda esa historia, de lo bueno y lo no tan bueno que les paso a mis ancestros en sus vidas y sus destinos.

Honro sus vidas y sus destinos tal como fueron, y pido permiso para tomar todo lo que me sirve en mi propósito de vida y dejar todo lo que no me fortalece.

Tomo la amorosa bendición de mis padres y todos mis ancestros para llevar en mi corazón todo lo que soy en esta vida en mi origen ancestral y tomo, con el derecho de esa grandeza que corre en mi sangre, el nombre sagrado que Dios inspiró en mi para ser lo que vine a Ser y a hacer, lo que elegí Hacer en esta hermosa Tierra en este momento de transición de la humanidad.

Mi nombre divino es Silvia Yaakunah. Yaakunah significa AMOR en la lengua maya y vino a mi después del viaje que hice a Yucatán en febrero del 2019 con mis hermanas de la Medicina de las rosas, medicina de la cual me siento muy honrada de portar con la bendición y conexión con la Madre Cósmica.

Tomo mi derecho de ser Silvia Yaakunah honrando mi origen
Tomo mi derecho de ser Silvia Yaakunah honrando mi origen

Día a día la la Madre Cósmica y el soporte del grupo de hermanas y hermanos de las rosas, va abriendo el despertar de mi corazón para abrazar y despertar a otros corazones.

Hay imágenes tangibles del AMOR MANIFESTADO en las ceremonias a la Tierra, al Agua, al Fuego y al Aire.

Así mismo está el inolvidable recuerdo del cambio dimensional que me fue otorgado en Mérida Yucatán como Ahaukin, al recibir mi vara sagrada como Xunan Kin, sacerdotisa menor de la tradición Quetzal y mis instrumentos para llamar a los 4 rumbos.

También está en mi la memoria de la ofrenda que hice del caracol de barro Águila, a la tradición del Condor en Pachacamán Perú, hace más de 10 años.

Por todo ello, honro a mi padre y a mi madre, a mis abuelos y mis abuelas, a mi hermano y a mi hermana y ahora Yo Soy lo que vine a Ser y Hacer.

Estoy agradecida y bendecida de portar su sangre, su experiencia, sus éxitos y sus fracasos, sus vivencias de la experiencia humana que, segura estoy, es lo que necesito para cumplir mi misión hacia esta amada humanidad en esta transición.

Gracias a mi Padre Madre Dios por esta experiencia humana en mi familia Brambila López.

Gracias, Gracias, Gracias

Ustedes son los correctos para mí en todo momento

Benditos sean

Con amor, su descendiente Silvia del Carmen Brambila López
¡SILVIA YAAKUNAH!

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